Versión Audio Descargable: Audio/Imagen: No era lunes ni domingo. Era ese día raro, medio gastado, donde la semana pesa más que el cuerpo y la cabeza pide tregua. El Café Temperley estaba abierto, como siempre, porque en el barrio cerrar es rendirse un poco. Afuera, la calle iba y venía con su coreografía habitual de autos viejos, gente apurada y esa clase media entrenada para no hundirse, braceando sin hacer ruido. Adentro, la cafetera bufaba como si también tuviera algo par